El día de ponerse guapo/a (pero detrás del objetivo)
- QUIM DASQUENS
- 29 jun
- 2 min de lectura
Hoy, 29 de junio, toca hacer una pausa, limpiar bien las ópticas y quitarse el sombrero. Sí, amigos, amigas, conocidos y saludados: hoy es el Día Mundial de la Cámara.

Este ingenioso invento que empezó siendo una caja oscura gigante y que hoy nos permite hacer magia. Porque seamos sinceros... ¿qué haríamos sin ella (bueno, hoy en día casi que sin el móvil)? ¿Cómo inmortalizaríamos los viajes, los paisajes brutales, los momentos históricos o esas sonrisas que no queremos olvidar? (De acuerdo, y algún que otro festín de domingo, que en las redes también se come con los ojos).
Hoy es el día ideal para agradecerle la paciencia a tu compañera de fatigas. Sí, hablamos de ese cuerpo de cámara que aguanta todas tus rutas y de esos objetivos que nos traen locos buscando su punto dulce —ese punto de apertura donde la óptica lo clava todo con una nitidez brutal—. Una fiel aliada que lo capta todo... excepto cuando el destino te regala un baño de realidad. Y es que, se supone que la tecnología nos tiene que facilitar las cosas, ¡pero a veces parece que solo busque mantenernos bien humildes! Sale el maldito cartel de "No hay tarjeta", o la batería se muere en el peor momento...
Pero seamos sinceros: no nos viene de nuevo. Antes del digital ya éramos unos artistas del drama. ¿Quién no ha disparado la foto del siglo creyendo que tenía el carrete infinito, para acabar descubriendo que la película no se había enganchado a la guía, o directamente se había quedado en casa? Cambian los formatos, ¡pero los despistes son un clásico atemporal!




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